Próximamente: “Huyendo de las tormentas”

Salve Messina

El 20 de Agosto, pronto por la mañana y sin desayunar por primera vez en todo el viaje, levamos ancla. El mar está plano como un espejo y no se mueve una brizna de viento. Avanzamos rápido con una punta de motor.
Detras de Punta Spartivento vemos la señal inconfundible de viento dibujada en la Mar pero no nos preocupa, tampoco nos atrevemos a abrir las velas. Aprovechamos esta paz para preparar el café y comer algo. Son las 8h de la mañana.
Doblamos el cabo y el viento está a 12 nudos. Velas arriba y aumentamos la velocidad. Tenemos una navegación cómoda por delante, 16 millas hasta Capo di l’Armi, dónde la guía dice que debemos estar alerta.
Tenemos la cubierta adujada y lista, navegamos tranquilamente a unos 5 nudos leyendo y descansando, con la torre que anuncia el cabo en nuestra proa cuando de repente, ¿qué vemos delante? El mar está plagado de pequeñas manchas blancas, borreguitos coronando el 80 porciento de las olas. Se acabó la paz. Ponemos dos rizos, enrollamos el gran génova y engarruchamos la trinqueta, estibamos los restos del desayuno y antes de darnos cuenta estamos con 25 nudos de NorEste y en medio de una mar formada con olas de dos metros.
Todo el mundo habla del embudo que forma la parte norte del Estrecho de Messina, la boca que recoge y traga viento y agua del Mar Tirreno. Si aquello es la boca, estamos a punto de entrar en el culo de Messina, por donde sale todo revuelto hacia el Mar Jónico.
Trimamos las velas, ajustamos el rumbo y nos disponemos a cruzar hacia Taormina, Sicilia. Estamos ciñendo a 6 nudos con puntas de 7. El sabor a café y pan tostado ha desaparecido de nuestras bocas, sólo queda sal.
Por suerte no hay tráfico y después de esquivar un cargo nos encontramos a medio camino, por proa, dónde antes estaba majestuoso el Etna ahora hay una gran nube y como si de un faro se tratase, nos indica, con rayos, la dirección que debemos seguir. Recogemos la caña, ni los peces, con su mirada carente de inteligencia, creo que se hayan quedado hoy por aquí. Preparamos los trajes de agua y mientras miramos el cielo esperando agua dulce, zas, una ola de tres metros nos rompe en cubierta llevandose el último sabor que nos quedaba de la mermelada. El viento está a 35 nudos y cogemos el tercer (y último) rizo, el GPS no baja de 6,5 nudos quedándose casi todo el rato a 7 nudos de velocidad.
Ya sólo nos falta la lluvia, pero no nos atrevemos a quitar ojo del mar. Y suerte que no lo hacemos y podemos disfrutar de una nueva visión. La corriente comienza a cambiar y en este estrecho es fuerte, más con la luna llena, casualmente en dos días. Bien, no se si podré explicar lo que veo, olas de norte que tropiezan con la corriente que sube de sur, el viento que no ha cedido ni un milimetro siega toda cabeza de ola que pasa de dos metros y medio peinando una melena de espuna blanca sobre nosotros, un mar confuso, un cielo gris, sin profundidad, un viento de través que no nos permite mantener el rumbo (en otras condiciones sería fácil) hacia Taormina y en medio de todo eso nosotros que no tenemos claro que hacer, encendemos el motor para ayudarnos. Imposible calcular abatimiento y deriva, apuntamos a mano, pobre piloto va más perdido que nosotros, hacia Isole Bella, justo debajo de Taormina.
Cuando entramos en la rada vemos imponente la ciudad de Taormina 300m por encima nuestro, la Mar se calma por completo y el viento para. Seguimos navegando rumbo sur, hoy iremos a puerto para poder abastecernos de comida fresca, bebidas y agua, estamos bajo mínimos. Una milla más al sur encontramos el puerto, o lo que la guía dice que es el puerto…. un muelle totalmente desprotegido del viento/mar del Norte y con un par de sitios libres. Cuando nos disponemos a fondear el ancla que nos ha de servir de muerto un pescador nos dice que este es el sitio reservado para ellos y que no sabe cuando llegarán sus compañeros. Recogemos y “desnavegamos” el camino hecho rumbo Norte, donde dejamos caer el ancla justo debajo de Taormina. Inflamos el gomone y bajamos a tierra a inspeccionar. Vemos tiendas y también la parada de autobús que nos llevará a lo alto de la colina. Con puntualidad suiza se presenta el autobús, cómodo y barato, subimos a Taormina. Cuando podemos escapar del bullicio turístico encontramos una zona más tranquila con bonitas vistas al sur, paseamos y callejeando llegamos a la parte más alta del pueblo. En un castillo reconvertido, una agradable pizzeria, entramos y nos sorprendemos con lo bonito del lugar, trato agradable y pizzas exquisitas, Villa Zucca, muy recomendable. Bajamos paseando hasta la parada de autobuses y de ahí a la Giardini Naxos dónde tenemos el gomone abandonado en una playa.
El día siguiente se despierta nublado pero tranquilo, bajamos a tierra para hacer las compras, hemos consultado las mareas y no tenemos la corriente de subida hasta las 13 horas.
Paseamos por Giardini Naxos, ciudad al pie de Taormina, nada que ver, compramos y cuando volvemos al gomone con lo justo (agua, leche y fruta) vemos que hay ola y viento fuerte de Sur. Volvemos corriendo, el tema se está complicando. Nos vemos obligados a dejar ir 10 metros más de cadena y prepararnos para una tormenta. Estibamos la compra y guardamos el gomone entre olas y un vendabal desatado, los otros barcos también largan más cadena.
Sobre las 12 horas comienza a apaciguarse el tiempo, la ola disminuye y el viento también, aunque cambia a Norte y sopla a 15 nudos, que casualidad, sabemos que no nos lo quiere poner fácil. Levamos ancla y comenzamos a ascender por el estrecho, pegaditos al lado derecho intentando protegernos del viento, avanzamos a 4 nudos gracias a la corriente ascendente. Viento en la proa, abrimos la mayor con dos rizos para estabilizar y no le enseñamos al viento ninguna vela más, no sea se lo tome como una provocación. A unas 12 millas al sur Messina el viento ha aumentado y ya no avanzamos casi nada, si queremos salir hoy del estrecho habra que hacer algo!. Izamos la trinqueta y comenzamos a ceñir cruzando dirección Reggio Calabria, el viento es tan fuerte que no podemos mantener el rumbo, nos ayudamos con el motor y comenzamos a cruzar. Por nuestro estribor vemos un carguero dirección norte y dos más detras suyo, se nos hace muy difícil calcular si nos pasará por proa o popa. También dos dirección Sur. Sólo lo hemos utilizado un par de veces en niebla y nunca este viaje, encendemos el radar y aparecen perfectamente delimitadas las dos riberas del Estrecho y los cinco cargos más los ferris que cruzan de Messina a Reggio Calabria, que fantástico invento. El primero de los que bajan nos pasará por proa, igual que el que sube, los otros los dejaremos atrás, ajustamos el andar de Lune de Miel para darles un margen de seguridad y cuando pasan ceñimos a rabiar hasta el otro lado. Y así vamos haciendo bordos y ganando Norte.
Cuando nos encontramos a la altura de Messina nos llaman por la radio, nos piden, de forma rutinaria dicen, que nos identifiquemos, puerto de origen y destino (no sabemos que contestar, hace más de un mes que no entramos en ninguno) y número de personas a bordo. Nos indican que podemos seguir navegando manteniendonos a derecha del canal, les debe parecer extraño ver en la pantalla de su radar a alguien zigzageando por aquí, nos avisan que en 15 minutos sale un gran ferri que nos pasará por delante, nos deseamos buena guardia y seguimos cada uno a lo nuestro.
Ya vemos la gran torre que marca la entrada, por la noche está decorada con luces que van cambiando de color, de blanco a amarillo, verde, azul, rojo, violeta y vuelta a empezar. Seguimos navegando cómodamente, la dirección del canal y el viento de Norte se han aliado para darnos velocidad.
Consultamos el horario de mareas, 30 minutos para que se invierta, rápida mirada a la carta, no llegaremos a tiempo…. y así es, comenzamos a disminuir velocidad sobre el suelo aunque contra el agua seguimos avanzando como antes. Bueno, será algo más lento, continuamos navegando hacia el Noreste, mirando el faro del lado Calabrés, la torre de colores Siciliana, la luna llena y los relámpagos por nuestro estribor.
De repente, sin previo aviso nos encontramos mirando hacia el Oeste, la trinqueta acuartelada y nosotros derivando hacia el sur. Que ha pasado, estamos a la capa, rápidamente y con un golpe de motor nos ponemos a rumbo, con las velas en orden. Miramos alrededor y la luna nos ilumina un enorme remolino que nos ha engullido y hecho girar. Aceleramos a tope para escapar y una vez fuera vemos dos más, uno a babor y otro a proa. La corriente esta cambiando y esto se complica. Esquivamos los remolinos y respiramos tranquilos, mirando la salida del canal que la tenemos a tocar.
Nos giramos para despedirnos y no vemos las luces de Messina ni de la costa occidental del estrecho. Sólo una pequeña luz verde. Luego una blanca. Luego a estas dos se les suma una roja, las tres muy separadas, parece que no tengan nada que ver las unas con las otras de lo separadas que están. De repente el estruendo de una potente bocina nos saca de dudas, es un gran carguero, vemos como las olas rompen en su proa, damos 50 grados a estribor, dejamos de ceñir hacia la salida y nos vamos rápidamente hacia un lado con el viento de través. Al poco nos alcanza por babor el cargo más grande que nunca hemos visto y está a menos de 300 metros. Abarloado lleva al práctico. En 20 segundos ya tenemos su luz de alcance, nos ha pasado y volvemos a ver las luces de la otra rivera. Se aleja tan rápido como ha aparecido, es imponente. Ya estamos casi fuera del estrecho, viramos, lo cruzamos rápidamente y nos vamos hacia el Oeste, lejos de esta autopista de locos. Vemos las luces del práctico que ha dejado al gran cargo y vuelve.
Poco a poco desaparece por nuestra popa la luz multicolor de la torre, dejamos atras el Estrecho de Messina por segunda vez.
¡Salve Messina!

De regreso por el Jónico

8 deAgosto. Dejamos a Sophie en Kerkirá, con pena pero con un montón de buenos recuerdos que se quedan con nosotros, esperamos que le queden ganas de repetir en otro viaje ;)
El mismo día que la dejamos nos reencontramos con Jessica i Roy en su velero Tetamanu, estuvimos el año pasado navegando con ellos por el norte de Sicilia. Comenzamos de la mejor manera posible, estrenamos su nueva barbacoa cenando en el Tetamanu esa misma noche, se nos hacen las tantas explicando nuestras respectivas batallitas, al siguiente día cena en el Lune de Miel. Ellos vienen de Malta y comienzan su periplo por el Jónico dirección Sur, nosotros vamos hacia el Norte. Aprovechamos la escala para reabastecernos. También labores de mantenimiento, el Lune de Miel recibe guardamancebos nuevos y subo a su mástil ya que tienen problemas con la luz de fondeo, también le repaso los cables eléctricos y su cuadro de fusibles, yo ya tengo el master hecho en eso.
El 11 de agosto levamos ancla de ésta acogedora rada y nos despedimos de sus gentes y de los miles de mosquitos que por aquí pululan. Salimos dirección al Continente, un fuerte viento del Norte nos hace correr hacia el Este y llegamos pronto al otro lado. No hay pueblos y los pequeños fondeos que vemos están repletos de piscifactorías, mejor no entrar. Viramos y volvemos hacia Nisos Kerkirá, navegamos por debajo de su Fortaleza y reseguimos la costa entre los pequeños islotes que la rodean. Finalmente echamos el ancla delante de la marina de Gouvia, protegidos del Norte a escasas seis millas del fondeo de esta mañana. No es tarde y aprovechamos para bañarnos y cenar disfrutando del paisaje.
El 12 de Agosto entramos en el puerto para hacer lleno de diesel, es la última gasolinera griega en nuestra ruta, llenamos hasta el último bidón que llevamos a bordo, ya sabemos cuanto cuesta el diesel en Italia. Navegamos tranquilamente atravesando Thalassa Kerkyraiki y Thalassa Chaimarras, parando cuando nos apetece y visitando los pequeños pueblos de pescadores.
En Kalami nos quedamos dos noches, nuestra intención era sólo pasar una y aprovechar para hacer una buena cena de despedida en alguna taberna con pescado del día. Siguiendo el consejo de una de las guías nos dirigimos en gomone al embarcadero de “White House Tavern”, casa en la que residió el escritor Gerald Durrell. Resultó que estaba regentado por ingleses y para la colonia de turistas ingleses, todos sabemos lo que entienden ellos por “cultura gastronómica”, el pescado más fresco era del “Fish & Frieds” y el resto podía ser servido en cualquier vuelo low cost sin llamar la atención… Vaya que nos quedamos otra noche para remediar la equivocación y disfrutar de la lluvia de estrellas. Al día siguiente vemos una taberna llena de griegos cenando, ésta es la nuestra, Kalami Beach.
Pasamos los días buceando y nadando, descansando y disfrutando de las vistas, hasta que el 15 de Agosto fondeamos en Nisos Erikousa. Es una pequeña isla con pocos servicios pero con un fondeo muy cómodo para esperar las mejores condiciones de salto hacia Italia. Bajamos a tierra, cruzamos la isla andando y vemos cómo está la Mar en la parte norte, mejor no movernos del fondeo. Vamos con el gomone a una pequeña playita sólo accesible por mar. Un buen sitio para esperar.
Delante nuestro tenemos el Golfo di Taranto con fuerte viento de Norte y olas de tres metros. No nos apetece subirnos a esta montaña rusa. La previsión indica que que el 17 de agosto comenzará a aflojar el viento, dan fuerza 4 (hasta 16 nudos) del Norte y ola de 1,5 metros, nos preparamos para aprovechar los últimos coletazos de este norte y cruzar los dedos para que una vez dentro no se alargue demasiado. La tarde del 16 dejamos montada la burda de estribor, la trinqueta lista y comida preparada para no saltar demasiado dentro de la cocina, tampoco confiamos tanto en la previsión. Estrenamos la raclette portátil que nos regaló Daniel, que hay más exótico que queso caliente en agosto y Grecia, genial con un vinito del lugar….
El 17 de agosto nos despertamos al alba, después de haberle pedido permiso a Poseidón, fuerte desayuno y levamos ancla, que sale del mar con el Sol. El viento está suave y vestimos al Luni con todas sus velas, avanzamos a 5 nudos dirección Nisos Othonoi, nos queremos despedir de la isla y dejar Grecia por donde entramos. Cuando entramos en su sotavento el viento cae tanto que tenemos que encender el motor, pasamos despacito por delante de nuestro primer fondeo aquí y con las primeras luces del día nos despedimos.
Vemos detras de la isla lo que nos espera, totalmente marcada la línea del viento por olas y borreguitos, aprovechamos esta calma para coger dos rizos y enrollar el génova. Cuando salimos de la protección de Othonoi Luni escora y se pone a correr rumbo Capo Rizzuto como si ahí le esperase alguien. Vamos a más de 6 nudos y con puntas de 7,5 nudos; las olas de 2 metros coronadas casi todas por blanca espuma arrastrada por el viento, viva las previsiones. Por un lado queremos que dure ya que corremos en la buena dirección, por otro lado esperamos que por la noche calme algo y podamos descansar.
La travesía pasa sin novedad, rápido y sin pescar….. con la puesta del sol vienen a visitarnos unos diez delfines que saltan y juegan un rato a nuestro alrededor.
De madrugada calma tanto que izamos todo el velamen y tenemos que ayudarlas con el motor. Con la salida del sol vemos las primeras luces de Italia, un campo de luces rojas que coronan los molinos de viento de Capo Rizzuto.
Sobre las 8 de la mañana fondeamos pasado el parque natural y cuando nos vamos a bañar vemos 18 grandes medusas, grandes como sandías grandes, blancas y con largos y gruesos tentáculos (Rhizostoma pulmo). Nos refrescamos con el cubo y a descansar. Una hora más tarde recibimos la visita de la Guardia Costera pidiendo la documentación nuestra y del barco, control rutinario dicen, son amables y hasta bromeamos sobre las medusas. Cuando marchan tenemos una agradable brisa de norte que nos refresca y empuja hacia el sur. En dos días llegamos a Punta Spartivento sin novedad, rápido y sin pesca…..
Por delante nuestro Messina.

Πάμε Ταβέρνα

Con Sophie ya instalada pasamos el 26 de Julio entre compras de comida, persiguiendo souvlakis móviles, de taberna en taberna (tzatziki, taramosalata, moussaka, pastitzata, hellenica salata, Mythos, etc), poniéndonos al día de todo e izando la bandera que le pedimos nos trajera.
El día siguiente nos levantamos pronto y mientras estoy preparando el desayuno Sophie comienza con una tradición que no dejará en todo el viaje, saltar al agua a por el primer bañito del día…. Levamos el ancla y ponemos rumbo Sur, el viento es muy suave y avanzamos lentos ayudados por el motor rumbo a Nisoi Paxoí. A medio día el viento para completamente y el calor se hace insufrible, abandonamos nuestra derrota y nos acercamos a la costa. Vemos una playita al lado de un pequeño puerto con un par de veleros fondeados, nos acercamos y además vemos un gran velero de hierro varado en la playa, no nos acercamos ya que la carta marca bajos de roca y poca profundidad. Fondeamos a 4 metros sobre arena y, con el motor todavía caliente, saltamos al agua. Vamos buceando hasta las rocas que rodean un pequeño islote, el agua está cristalina y llena de vida. Luego nos acercamos nadando a la playa y andando hasta el pequeño puerto de pescadores donde hay también un par de tabernas. Por la tarde comienzan a llegar veleros, el puerto también es punto de encuentro de charters, al final hay unos 25 barcos fondeados.
El 28 de Julio salimos prontito dirección Nisoi Paxoí, el viento es suave y de sur, los que nos hace avanzar zigzagueando por el canal. Después de una agradable navegación, en la que tampoco hemos pescado nada, llegamos al norte de N. Paxoí, nos acercamos a la rada de Lakka. La Imray (guía náutica) dice muchas cosas: que es muy bonita, que se llena rápido de barcos y que tomes todas las precauciones posibles ya que se han visto subir ratas a los barcos fondeados (los que están con un cabo a tierra que tiemblen). Entramos para echar un vistazo con la intención de seguir hacia el sur, está bastante llena, pero en un lateral y no muy lejos del fondo de la bahía vemos un hueco y ahí echamos el ancla, hay 8 metros de profundidad. Montamos un par de botellas de agua en la cadena y salvados de visitas no previstas, esperamos, con todo el queso que ha traido Sophie de Francia eramos objetivo seguro….
Nos bañamos, cerca de las rocas vemos dos estrellas de mar de color rojo intenso (raro será el día en que no veamos un par o tres de ellas) y un montón de peces diferentes. No paran de llegar barcos y todos van encontrando su lugar. Un catamarán de 50 pies que estaba fondeado delante nuestro con un cabo a tierra, comienza a recoger su ancla para marchar, cuando saca su ancla también lleva consigo la de un velero más grande que el nuestro que no ha calculado bien en el momento de fondear, ya tenemos distracción para un rato. Cuando se pone el sol contamos más de 50 luces de fondeo en una bahía de menos de una milla por media milla, bajamos a tierra con el gomone para pasear y cenar algo. A la vuelta el viento, que ordena los fondeos, ha parado y cada barco mira donde quiere según el capricho de una extraña corriente que por aquí circula, curiosamente nadie se toca, nos vamos a la cama después de comprobar que las dos botellas están en su sitio y de que ningún cabo toca el agua….
La mañana del 29 de Julio nos levantamos con calma y desayunamos, ayer vimos en el pueblo fotos de las cuevas al oeste de la isla, ese será nuestro objetivo para hoy. Levamos ancla y salimos sorteando los veleros fondeados, pasamos los escollos que bordean el cabo Nordoeste de la isla siguiendo a un lugareño y comenzamos a descender la costa. A escasas dos millas y entre unas paredes verticales de más de 300m de altura vemos imponente la entrada de la cueva de Los Piratas. Nos acercamos a la pared y mientras buscamos un “sitio” donde parar oímos una estridente bocina, un barco de pasajeros (debe llevar 200 personas a bordo) increpa a un gran catamaran que está saliendo de la cueva para entrar el, esta cueva es enorme. Pegados a la roca y a 18m de profundidad vemos una placa de arena, tiramos el ancla y toda la cadena que tenemos. Para evitar bornear y entorpecer el paso de algún otro crucero que venga, me tiro al agua con un trozo de cadena que amarro a un saliente de la roca y de ahí un cabo al Lune de Miel. Ya estamos fondeados, montamos el motor al gomone y nos tiramos al agua. Las altas paredes que rodean el lugar bajan a pico hasta el fondo de piedras y arena que está 20 m por debajo nuestro, buceas por la pared y ves todo tipo de esponjas, algas y peces de todos los colores, grandes y pequeños, y al otro lado de la pared, mar adentro, un azul profundo sólo surcado por los rayos del sol. Montamos en el gomone y nos dirigimos hacia la cueva, el cata, el crucero turístico y otro velero han marchado y tenemos el lugar sólo para nosotros. La cueva es enorme y profunda, apagamos el motor y entramos a remo, cada vez más oscuro pero nuestros ojos se van acostumbrando. Oímos un rumor como de ola rompiendo en una playa de piedras, cuando llegamos al final, la encontramos, pequeña y fría. Salimos y a escasos 50 metros de ella se abre otra más pequeña, también entramos vigilando no rascar la goma con la estrecha entrada, una vez dentro se abre una gran bóveda, cuando llegamos al final nos ponemos los patos y gafas para bucear en ella. En la superficie no hay casi luz, pero por debajo del agua se filtra iluminando el fondo, espectacular.
Volvemos al barco y vemos que se acercan dos veleros más, recogemos el fondeo y seguimos más al sur. Una pequeña bahía en la que entramos, tres cuevas más, repetimos la operación y además nos preparamos algo de comida que ya es hora. Por la tarde seguimos ruta y vamos viendo más cuevas y pequeñas playas, para explorarlo todo necesitaríamos una semana entera. Doblamos el cabo sur de la isla y delante nuestro tenemos Nisoi Andípaxoi, nuestro objetivo para mañana. Remontamos la costa y detrás de los arboles vemos mástiles, nos acercamos y encontramos la pequeña entrada a la rada de Mongonisi, muy pequeña y bastante concurrida. Fondeamos en un lateral que nos parece tranquilo con dos cabos a tierra. Nos queda sol para un último baño. Bajamos a tierra y encontramos dos tabernas, una, la del camping y pequeño embarcadero que ofrece comida local y bailes típicos, la descartamos inmediatamente, y la otra con un pequeño embarcadero para gomones, Carnayo, música muy tranquila y cuatro mesas, éste es el nuestro!!! Nos dejamos aconsejar por Dimitri, su dueño, una persona encantadora y muy atenta, cenamos estupendamente (comida casera acabada de preparar) y acabamos tomando unos chupitos de Mastica con el. No hay nada para abstecernos pero tenemos casi de todo a bordo, nos falta pan y eso nos lo da Dimitri. Decidimos quedarnos un día de relax y explorar la isla, entendemos cuando la gía dice que la única producción de la isla es el aceite, todos los campos a los que nos alcanza la vista son de oliveras y algún ciprés despistado, dicen que los almacenes Harrods sólo venden aceite de aquí. Después del paseo llegamos abrasados, pasamos la tarde entre baños y más baños. Por la noche volvemos a encontrarnos con nuestro amigo Dimitri que nos aconseja otros platos diferentes que también están buenísimos.
El 31 de Julio levamos ancla y salimos de esta pequeña ensenada, no sin antes pasar por delante del Caranayo para despedirnos de Dimitri haciendo sonar nuestro estrepitoso cuerno para la niebla… Cruzamos muy rápido el canal que separa las dos islas y llegamos a las playas que aparecen en las guías, ya de lejos se ve el reflejo intenso del sol en la arena bajo el mar, de un color verdoso pero también un bosque de mástiles casi impenetrable. Entramos y es una locura, veleros y motoras fondeados, y los que no lo estan moviéndose rápidamente entre ellos para encontrar dos metros cuadrados donde tirar el ancla, nos recuerda a los autos de choque de las ferias de pueblo, nos agobiamos y marchamos, no es la idea de día relajado que teníamos. Navegamos un par de millas más al sur y encontramos una pequeña cala entre las rocas con fondo arenoso y verdeazulado que está desierta, nos situamos en el centro y tiramos el ancla. Pasamos todo el día tranquilamente, nuestra idea es quedarnos aquí hasta el atardecer, cenar algo y salir a navegar para contemplar la puesta de Sol, las estrellas y llegar por la mañana a Nisos Ithaki. Por la tarde vemos la silueta de un Gran Soleil, es el Santippe de Andrea que se acerca, charlamos un rato y el continúa hacia el norte, van a Lakka.
Una suave brisa nos aleja de Nisoi Andípaxoi, el Sol se pone a nuestra estela y preparamos todo para navegar por la noche, le explicamos a Sophie el significado de las luces de colores de los barcos y la estrategia a seguir, separarse de cualquier luz, sea del color que sea, estamos en la ruta de ferris, cruceros, otros veleros y pescadores….
La noche pasa plácidamente. De madrugada, la ola comienza a crecer, signo de que llega viento. Un crucero que debe llevar dormido a todo el puente se nos tira encima sin maniobrarnos, nos apartamos rápido. Cuando comenzamos a ver los primeros rayos de sol tenemos a nuestro babor la luz del faro del Cabo Dhoukato. Viramos y entramos en el estrecho entre Nisos Lefkas y Nisos Kefallínia, aquí tenemos el viento y la corriente de cara, después de cuatro largos bordos nos encontramos en el mismo sitio…. enrollamos el génova y seguimos a motor, las grandes Odiseas para los héroes como Ulises. Llegamos a Nisos Ithaki, doblamos su cabo norte y comenzamos a descender hacia el sur, ahora empujados por el viento que entes nos frenaba. Al rato llegamos a la entrada del gran puerto natural de Vathi (es como el de Mahón, pero tres veces más grande), Después de una hora navegando por su interior, llegamos al final, Vathi, una rada resguardada de todos los vientos y con una profundidad de tres metros. Fondeamos con el orinque por si se llena, que todos sepan dónde está nuestra ancla y nos evitemos problemas, hemos tirado 30 m de cadena ya que la guía nos previene de vientos fuertes. Mientras preparamos algo de comida aparece la Guardia Costera, y con la misma educación, buenas maneras y afan de ayudar que en Othonoí (ahora ya lo sabemos, cuando los vemos no tenemos el susto como en casa de recibir su visita) nos indican que el ferri (y es uno enorme de los rápidos) fondea aquí su ancla para ir al muelle opuesto, a más de 200metros!!!!. Nos indican el lugar correcto, levantamos nuestro fondeo y nos dirigimos allí.
Después de comer algo bajamos a tierra y en el muelle dónde desembarcamos vemos una gran estatua a Ulisses, estamos en el lugar correcto. Amarramos el gomone y paseamos por la ciudad hasta que encontramos una bonita taberna en el muelle. Pasamos dos días entre baños en la rada, paseos por la ciudad y una excursión con Lune de Miel a una playita solitaria justo enfrente de Vathi. El último día hacemos una gran compra, tres carros del supermercado local, los bajamos hasta la estatua de Ulises y vamos a buscar el velero, levantamos el fondeo y nos abarloamos junto al héroe mitológico para cargar la compra. Aquí los puertos son lo que deberían ser, un lugar de abrigo donde amarrarse si es necesario, aquí no cobran nada por eso, una lección que han olvidado nuestros dirigentes que sólo miran por la recaudación y su bolsillo!!!! que pereza/pena volver a navegar por nuestra costa tan mal gestionada y con tan pocos puertos marineros.
El 3 de Agosto levamos ancla y seguimos nuestra ruta hacia el sur. Vamos bordeando Nisos Ithaki y disfrutando de los bellos paisajes, detrás de cada roca se abre una pequeña cala, unas de blanca arena, otras de verticales acantilados, todas decoradas con olivos, cipreses y el canto de mil cigarras (sirenas diciéndonos que nos quedemos las tenemos continuamente dentro de la cabeza). Entramos en una gran bahía y al fondo vemos una pequeña isla que casi no aparece en las cartas, la bordeamos y nos encontramos un pequeño pantalán con dos veleros abarloados, nosotros también nos amarramos. Se trata de un lugar encantador con aguas cristalinas, decidimos parar un rato para bañarnos y descansar, no nos quedaremos ya que está algo expuesto al norte y por la noche siempre acaba entrando. Andamos un poco por la isla y vamos al agua, estamos buceando y de golpe unas olas extrañas nos alertan, el viento ha girado antes de lo normal a Norte y debemos marchar ya que las olas nos tiran contra el cemento. Suerte que dejamos un cabo a tierra por barlovenro que nos ayuda a salir, también es de agradecer la ayuda de la tripulación del vecino Suizo, salimos rápido y con el trasiego de cabos un bañador que tenía secándose sale por la borda, no se si es que había llegado su hora (Mila lo consideraba viejo por tener más de diez años y el culo raído) o es que se quería quedar en este lugar paradisíaco. Continuamos ruta, doblamos el cabo sur y cruzamos el estrecho que nos separa de Nisos Kefallínia, aquí el norte ya pasa los 25 nudos, rápidamente, y sin pescar nada, llegamos a Agios Eufimia donde fondeamos sin más problema, baño y cena.
Aquí no hay mucho que ver y prontito el 4 de Agosto levamos ancla dirección norte. No hay ni la más ligera brisa, por lo que avanzamos a motor, muy pegaditos a la costa, la misma distancia que nos separa de las rocas es la que tenemos en la sonda 70 metros. Pescaremos algo arrastrando el sedal cerca de las rocas, no, pero no perdemos detalle de la costa y la infinitud de tonalidades del mar. Encontramos una bonita cala y entramos, es de arena por lo que fondeamos rápidamente y al agua patos. Pasamos una mañana entretenida y acabamos con el karposi (sandia) que llevamos a bordo.
Por la tarde, levantamos el fondeo y seguimos hacia el norte, a pocas millas entramos en el puerto natural de Friskárdho. Las dós únicas zonas de fondeo están ya ocupadas, por lo que nos acercamos a un lateral y fondeamos al estilo local, con dos cabos a tierra. El viento lateral es fuerte y los vecinos (austríacos) nos ayudan y en un momento tenemos el barco bien amarrado, el ancla fondeada a unos 15 metros de profundidad, 45m de cadena y tres cabos a tierra (que está a unos 17m de distancia), esto no puede moverse. Cuando nos disponemos a bajar a tierra, después del baño reglamentario, el espectáculo comienza, se cruzan en la entrada dos megayates de recreo, otro algo más pequeño y un ferri enorme además de 6 ó 7 veleros buscando fondeo, esto no nos lo perdemos. El ferri pasa hasta el fondo a cargar gente y coches, tiene un horario que cumplir y es el más grande. El yate pequeño (unos 20 metros) fondea a nuestro lado de babor. Los megayates a la entrada de la rada con cabos a tierra que bajan diligentemente las tripulaciones correspondientes en dinghys mas potentes que nuestro Luni. Y los veleros ocupando los rincones libres. Friskárdho es un pueblecito bonito que no tiene nada de especial, un montón de restaurantes y tiendas para los turistas, el puerto natural y los alredeores hacen que merezca la pena la parada.
El 5 de Agosto amanece con viento fuerte del este (ayer amarramos todos con fuerte oeste) y nos sorprende a todos con la mayoría de cabos a sotavento (vaya, que no sirven de nada), de los tres nuestros sólo trabaja uno. Mientras estamos desayunando nuestros vecinos del gran yate, “Gatsbi, se disponen a levantar el fondeo, ceremonia conocida, el armador cree que dirige a los marineros y estos hacen lo que quieren, un espectáculo en estos barcos de alquiler. En una de sus idas y venidas con el auxiliar, tocan nuestro único cabo que trabaja y lo hacen saltar de las rocas. Ya la tenemos montada!!! suerte que estamos todos en cubierta. Mila enciende rápidamente el motor y se queda en la rueda controlando que no abordemos a nadie, Sophie coloca todas las defensas que encuentra entre nosotros y el austríaco que es dónde nos lleva el viento, y yo, después de avisarles, me tiro al agua con otro cabo para asegurarlo en un árbol. Se queda todo en un susto, no llegamos ni a rozarles. Al rato todos marchamos para seguir nuestras respectivas rutas, seguro que por la tarde llegarán más barcos y se repetirá la historia.
Cruzamos el estrecho que nos separa de Levkas con viento favorable y entramos en otra ensenada protegida y pequeñita, Sívota. Cuando llegamos al fondo, esta se abre y nos deja un sitio cómodo para fondear sólo con el ancla, hoy volveremos a dormir fresquitos. Nos estamos bañando y vemos entrar al “Gatsbi”, suerte que donde estamos es pequeño y se tiene que quedar en la parte exterior, le vemos entrar sobre las cuatro de la tarde y todavía lleva encendida la luz de fondeo con la que le vimos partir esta mañana, unos cracks.
Al día siguiente salimos pronto, tenemos muchas cosas que ver. Hace vientecito y salimos de la rada a vela. Primero cruzamos hacia el sur de Meganasi para visitar una cueva, Papa Nicolis, en la que, según las historias de los lugareños, durante la Segunda Gerra Mundial se escondía un submarino. Cuando llegamos vemos que el fondo está a 16m y además son todo rocas, imposible tirar el ancla si la queremos recuperar… después de dar unas vueltas y no encontrar solución le pedimos a Sophie que se tire al agua con las gafas y busque, al rato encuentra una roca plana, dirigidos por ella bajamos el ancla pequeña y soltamos 20m de cadena, lo justo para tener algo de peso sobre el suelo. Como no hace viento detrás de la pared en la que nos encontramos, lo dejamos así, es el fondeo menos seguro de la historia, vamos a la cueva siempre con un ojo en el barco y el viento, a la menor brisa, ola o señal de corriente tendremos que correr mucho. La cueva es espectacular, profunda y alta, con el fondo claro que refleja la luz que entra en el techo. Estamos un rato en ella y vemos que llegan un par de yates seguidos de sus olas, volvemos al Lune de Miel, la cadena ha dado una vuelta a una gran roca del fondo pero con la mano podemos moverlo y deshacer el lio, levantamos el fondeo y salimos a motor hasta la zona de viento, izamos la mayor y abrimos el génova para adentrarnos en el Stenón (canal) Meganisiou que separa N. Levkas y N. Meganísi dirección Norte.
El canal no es muy ancho y podemos ver con claridad las dos riveras, el viento es bueno y navegamos rápido. Sorteamos los pequeños islotes hasta llegar a Nisos Skorpios, en su día propiedad de la familia Onassis. Viramos hacie al Este y continuamos por el norte de Meganísi, delante nuestro tenemos las grandes montañas de la Grecia Continental. Llegamos a una zona dónde se abren inumerables pequeñas bahías, nos decidimos por una, Ormós Abelike, es pequeña y estaremos tranquilos. Entramos, arriamos velas y seguimos lentamente a motor, el vendaval de fuera y la mar formada desaparecen al instante y nos da la sensación de estar navegando por las tranquilas aguas de un laguito de montaña, agua verde y una vegetación espesa hasta la Mar. Nos damos cuenta que hemos cambiado nuestro criterios de búsqueda para fondear, ahora ya no miramos tanto el fondo como la línia de la costa, nos paramos frente a dos grandess oliveras que nos permitirán amarrarnos firmemente, tiramos la ancla en 15 m de agua verde luminoso y largamos 35m de cadena hasta llegar a los árboles, rápido baño con un par de cabos y ya estamos firmemente fondeados. A lo lejos vemos entrar al “Gatsbi”, volvimos a escoger bien, demasiado pequeño para el…
El 7 de agosto, con calma recogemos el fondeo y navegamos a vela, ayudados por el motor, rumbo Norte, hacia el paso de Levkas. Después de navegar un par de horas llegamos a la entrada de este estrecho canal de escasos 6m de profundidad (en algunos puntos la sonda nos marcará 3,5m) y 4 millas de longitud que separa la isla de Levkas del continente. EL canal está marcado con boyas verdes y rojas, algunas faltan pero el color del agua delimita perfectamente la zona dragada de la que no lo está. Los barcos navegan de forma ordenada, en fila cada uno por su lado y respetando los 4 nudos de velocidad límite, todos exceptuando algún gran gomone que debe navegar como conduce en su páis… El viento comienza a subir de intensidad y a mitad del canal ya sopla lo suficientemente fuerte como para tener que ir pendiente de la rueda para quedar varados en un lateral. Llegamos al puerto deportivo de Levkas y paramos para llenar diessel, aquí ya lo tenemos a 20 nudos y hace que la maniobra de amarrarnos a la gasolinera no sea fácil, si le sumamos el tiempo que hace que no entramos a puerto, resultado, golpe contra el cemento, por suerte nuestro Luni es duro y no pasa de desconchón en la pintura.
Cruzamos el pueblo y vemos el puente cerrado, lo abren cada hora por un espacio de cinco minutos. Nos abarloamos al lado de la carretera, por sotavento para no darle más golpes, y bajamos a pasear por tierra, una ciudad bonita.
A las 17:30h salimos corriendo, con nuestro frape todavía en la mano, hacia el velero, queremos estar en primera línea y cruzar la barrera a las 18:00h. Recogemos amarras y esperamos, no es fácil mantener el barco en el canal con 25 nudos de viento de través, Mila a la rueda (por algo es la capitana) y yo voy haciendo fotos. Puntual se abre la compuerta, 7 veleros esperando al otro lado y un par en este, todos con ganas de pasar y la abertura es de 25 metros de ancho!!!
Salimos por el extremo norte y estamos de nuevo en mar abierto. Engaruchamos la trinqueta, subimos la mayor con dos rizos y comenzamos a correr. Queremos llegar mañana por la mañana a Kerkira, Sophie no tiene confirmado todavía el vuelo pero, en principio, marcha mañana.
Mientras navegamos recibimos mensaje del Tetamanu, el barco holandes de Jesika y Roy con el que navegamos el año pasado por las Eolias, acaban de fondear en la rada dónde nos dirigimos. Mañana dejamos a una amiga y nos reencontramos con otros….
El viento baja un poco, abrimos el génova y quitamos los rizos a la mayor, la navegación nocturna resulta rápida y placentera, podemos ver estrellas, la Vía Láctea y un montón de estrellas fugaces.
A las siete de la mañana entramos en la rada de Kerkira, divisamos a lo lejos el Tetamatu recién pintado y fondeamos no muy lejos de ellos.

Nos vamos a Nisos Kérkira

El 23 de Julio y después de un buen desayuno (como todos los que hemos hecho desde que salimos de Badalona) levamos ancla de la bonita rada de Nisos Othonoí y ponemos rumbo Sur, dirección Palaiokastrita, donde hemos quedado en vernos con Andrea. Nos han dicho que es bonito y además podremos cargar diesel, ya estamos en las últimas…
Pasamos dos pequeñas islas, siempre por barlovento, no es la forma más segura de hacerlo, pero hoy, primer día de navegación por estas islas también es el primer día en el que el viento está suave, demasiado suave y nosostros no podemos encender el motor. Entre estas pequeñas islas asoman escollos y rocas por doquier, todos los que vemos están reflejados en las cartas, pero ¿todos los que hay, también lo están? Mejor no navegar de noche!!!
En una hora y media llegamos a las costas de Nisos Kérkira (Corfú). Grandes acantilados que caen a plomo sobre una costa de aguas azul indescriptible, playas de arena planca y grandes rocas donde rompe el oleaje de Noroeste, el Golfo de Taranto debe estar entretenido después de tantos días de fuerte norte, suerte que ya estamos aquí. Entramos en una profunda bahía en la que a ambos lados se abren calas y cuevas, en una de ellas vemos un pequeño puerto y detrás de unas rocas un pequeño fondeo con un barco francés y el Santippe de Andrea. Fondo de arena a tres metros escasos, la carta marca escollos al Sur y al Este. Fondeamos entre el francés y los escollos.
Bajamos a tierra con el “gomone” (neumática auxiliar) y en el puerto no hay diesel, hay que pedirlo y una furgoneta la trae desde la gasolinera, esto lo sabemos hacer también nosotros. Con las garrafas (70l cada uno) Andrea y yo nos acercamos a la carretera, paramos una pickup y a la gasolinera.
Con el depósito de Lune de Miel medio lleno nos dedicamos a algo también importante, llenar el nuestro… comemos y nos bañamos, se trata de un lugar bastante turístico, pero en el rincón dónde estamos se está tranquilo. Llegan más barcos pero tienen que fondear fuera, aquí no cabe ni un “gomone” más. Por la tarde se para la brisa que ha mantenido ordenado el fondeo. Primero el barco francés se mueve él sólo acercandose peligrosamente a Andrea, que tiene que levantar el fondeo y retirarse más hacia el W. Luego, comienza a acercarse a nosotro y nosotros a el, no entendemos nada, pero como el ha sido el primero en llegar somos nosotros los que debemos hacer algo, pero que, tenemos los escollos cerca y no nos podemos apartar. Decidimos fondear una segunda ancla con el dinghi (neumática auxiliar) por popa para mantenernos separados de él y seguros suficientemente lejos de las rocas, así pasamos la noche.
El 24 de Julio y después de un paseo por el pueblo levamos anclas (tenemos dos en el fondo). Andrea vuelve a las islas del Norte y nosotros comenzamos a bordear la isla de Kérkira dirección a la capital, el 28 recibimos visita!
En la costa norte se suceden los blancos acantilados y nosotros avanzamos a motor hacia el Este. Llegamos al extremo NE, tenemos delante la costa de Albania y por nuestro estribor se abre el estrecho que la separa de estas islas Griegas, la corriente dirección sur es fuerte y comenzamos a correr, nada que envidiar del Estrecho de Messina.
El sol está bajo y comenzamos a buscar un sitio para fondear. Entramos en Órmos (bahía) Imerolia, en el sitio resguardado del viento predominante hay tres grandes barcos de hierro varados y oxidados, salimos. Entramos Kassiopi, está lleno de barcos y no podemos fondear. Continuamos por la costa hasta Órmos Galiates, no hay nadie, nos situamos al oeste y dejamos caer el ancla, garrea, levantamos y segundo intento, me tiro al agua y veo que está lleno de alga y el ancla no se coge, levamos y vamos al otro extremo de la playa, en el que todavía hay sol, también garrea y cuando la sacamos del agua está llena de algas, nos vamos. Encendemos las luces de navegación, el Sol ya se ha puesto, y seguimos. Pasamos entre Nisos Kerkira y Nisos Peristeraí, llegamos a Órmos Ag. Stefanou y la vemos llena de luces de fondeo, nos situamos fuera con trece metros de profundidad debajo y según la carta algas… tiramos tres veces el ancla y tres veces nos garrea, el barco de al lado nos dice que todos están igual y que no nos procupemos que no hace viento, no nos convence para nada el argumento, recogemos y seguimos peregrinación hacia el sur, ya está totalmente oscuro. En la carta vemos una bahía resguardada, grande y con fondo de arena, Órmos Kalami, ponemos proa al cabo dándole un buen resguardo ya que también indica bajos!. Cuando lo doblamos veemos las luces de un pequeño pueblo de pescadores con algún velero fondeado, nos acercamos para buscar sitio y oh! sorpresa, no todos los veleros han encendido su luz de fondeo. Buscamos un buen sitio y tiramos el hierro, se coge a la primera, bañito, cena y a dormir.
El 25 de Julio prontito levantamos el fondeo después de desayunar y continuamos al sur. Tenemos algo de viento y cruzamos a vela la gran bahía al norte de Akhropolis Corfú. Por el camino y con los prismáticos vemos la gran marina de Gouvia a donde arrumbamos ya que el viento nos es favorable, para acabar de llenar los depósitos. A la entrada de este puerto natural vemos grandes casas con sus embarcaderos privados y mega yates fondeados a ellos, espectacular.
Después de llenar depósito ponemos proa a la Capital, bordeamos la muralla defensiva y fondeamos bajo ella al sur de Corfú. Hay una gran rada y en ella fondeados entre 6 y 3m de profundidad unos 50 barcos sobre el agua más cristalina que nunca he visto en la rada de una gran ciudad.
Después de asegurar el fondeo bajamos a tierra para un primer reconocimiento, son las 14:30h. Paseamos por las callejuelas, nos acercamos a uno de los dos puertos deportivos, subimos a la Ciudadela, volvemos a callejear hasta el puerto comercial y volvemos dirección a nuestro fondeo, queremos preparar el camarote ya que hoy se enrrola Sophie. Por el camino encontramos una taverna de Creta, faltan 4horas para que aterrice, tenemos tiempo, entramos a comer algo. Los platos están buenísimos y los dueños son encantadores, entendemos perfectamente el significado de “Siga Siga”, estamos acabando la comida cuando nos llama Sophie que ya ha aterrizado. Salimos corriendo y llegamos al embarcadero donde está nuestro gomone al mismo tiempo que ella.
Después de mucho tiempo de haberlo planeado, por fin podemos navegar con ella por aguas Helénicas.

Nisos Othonoí

19 de Julio, son las 8h de la mañana y ya se ve claramente la pequeña Nisos (isla) Othonoí. El viento está cayendo pero es suficiente para acercarnos suavemente a ella, abrimos el génova y arrumbamos hacia el sur. Elegimos el fondeo de Órmos (bahía) Ammous para encontrarnos resguardados de los fuertes vientos de NE , la guía dice que son muy fuertes.
Estamos ya muy cerca y vemos un acantilado de piedra que cae vertical sobre una playa de arena blanca bañada por un agua transparente de un color azulverdoso que no había visto nunca antes. Entran ganas de arriar todo el trapo y entrar a bañarse, tomamos nota para volver en otro momento. Vamos bordeando la isla y vemos la pequeña bahía. Un dique minúsculo en el que hay un velero de 9m y otro fondeado junto a un gran catamarán, fuera de la bahía un velero clásico de madera, una larga playa con alguna roca y casitas de pescadores y alguna taverna. Encendemos el motor y arriamos velas, el fondo de alga y arena está todavía a 16 metros y parece que podamos tocarlo con la mano. Entramos despacito y buscamos lugar para nuestro “Luni”. Dejamos caer el ancla a 4m sobre arena dentro de la rada y protegidos por el dique, no sea que además del viento que marca la guía también entre algo de Sur. Me tiro al agua, que calentita que está, para ver el ancla como de costumbre, más por bañarme que por otra cosa ya que desde cubierta se ve perfectamente el ancla clavada y que no hay peligros alrededor.
Inflamos el Gomone (como llaman los italianos al auxiliar) y bajamos a tierra, ya estamos en Grecia.
Paseamos hasta un pequeño puerto en el que las obras de construcción parece que pararon hace unos años sin terminarlo, están los diques y sus norays, las torretas para el agua y la luz están sin instalar y en el puerto no hay nada más que un cartel anunciano unas obras públicas, nadie trabajando hace tiempo. Dos pesqueras medianas y algún velero extranjero que ha entrado, no se mueve ni una gota de viento y parece un horno funcionando a pleno rendimiento. Nosotros estamos mucho mejor al ancla en medio de la bahía.
Deshacemos el camino y llegamos a las primeras casas, son pequeñas y están pintadas de colores. Encontramos una bonita taberna y entramos, en la terraza se está fresquito. En la mesa de al lado está la policía local y el cura, hemos acertado en el sitio. Nos sentamos y pedimos Satziki,Saganaki ,Soublaki, Moussaka y Krasi lefká (vino blanco de la casa), está todo buenísimo.
Volvemos al barco para descansar, el viaje ha sido largo hasta aquí. Dentro del Luni corre un aire fresquito, fuera ya se ha instaurado lo que en la guía llaman “Prevaling Wind”, un viento de entre el NNW y NNE y que no baja de 20 nudos…. dejamos ir 10m más de cadena y nos vamos a la cama.
A la media hora, y en lo mejor de nuestro sueño, oímos unos golpes en el casco, nos levantamos y vemos que se nos ha abarloado la barca de la autoridad portuaria. Muy educados, nos indican que estamos en medio del camino de entrada del ferri y que este llegará sobre las siete. Nos sugieren un sitio donde ponernos y además nos dicen que cuanto antes mejor, que luego llegan más veleros y el tema se complica. No estamos acostumbrados, en casa todo sea dicho, a éstos avisos sin más pretensión que la propia de ayudar y no el lucrativo-recaudatorio al que nos tienen habituados. Les damos las gracias y nos disponemos a levantar el fondeo, tiramos el ancla dónde nos han dicho, algo más resguardados del norte y sobre 4m de arena de la más blanca, aquí estará perfecto.
Vemos que se nos acerca Andrea, un italiano que se ha quedado sólo (en el ferri de las siete llegan unos amigos y continúan viaje hacia el sur) y nos pregunta si le podemos ayudar a cambiar el fondeo. Dicho y hecho, nos quiere invitar a una cervecita pero lo dejamos para más tarde, queremos descansar un rato más. Cuando nos despertamos en la rada hay 8 ó 9 barcos más, oímos una sirena, son las siete y vemos como se acerca un gran ferri, el Alexandros III. Algunos corren a levantar su ancla, otros dan avante para apartarse y el ferri que avanza sin dejar de hacer sonar su sirena, suerte que nos avisaron a tiempo. El gran ferri apunta a nuestra popa, nosotros encendemos el motor por si acaso hay que huir, justo antes de abordarnos para, deja caer a escasos tres metros de nosotros su enorme ancla y comienza a retroceder hasta el muelle que está a 50 metros dónde se amarra con cabos a tierra para pasar la noche, mañana carga de nuevo pasaje y marcha. Vaya experiencia, y que control tienen!
Al día siguiente bajamos a tierra para comprar comida, todas las etiquetas escritas en griego, no será fácil. Compramos feta, yogur, unos tomates enormes y un montón más de fruta y verdura. De regreso al barco pasamos por delante de una taverna que nos gusta, volveremos. Cargamos la despensa y nos bañamos.
Cargamos de gasolina nuestro Gomone y nos vamos a visitar la costa con destino las playas que vimos cuando llegamos. Salimos de la rada y el paisaje es brutal, blancos acantilados hasta el mar, olivos y cipreses por las laderas y el agua de un azul profundo que cambia a verde cerca de las rocas. Entramos en una cueva, la luz se filtra por debajo de las rocas, se ve el fondo de arena y su reflejo en el techo, precioso. Llegamos a la playa de arena accesible sólo por el mar, está rodeada por altas paredes de roca, atamos el auxiliar a una roca del fondo y llegamos nadando con los patos y las gafas, el fondo de roca y arena lleno de peces de colores, fuera nadie, es para nosotros solos.
Vamos a comer a la taverna que vimos y nos gustó en el paseo, se llama Nostimon Imar. Babi, la persona que la regenta resulta ser muy simpático además de buen cocinero, entramos en la cocina y nos enseña el pescado que acaba de entrar en la cocina, un excelente ejemplar de dentón, pedimos para dos personas y nos saca tres “chuletones” que no los he visto tan grandes ni de buey en el País Vasco. Está buenísimo y entre la comida y la charla luego con Babi se nos hacen las cinco de la tarde, momento en que se levanta y nos dice que nos quedemos al cargo de la taverna (estamos sólos) que el tiene que irse un momento. Cuando vuele no parece muy contento, ha ido en bicicleta al puerto y los pescadores no han traido nada que le sirva. En la rada dónde estamos fondeados acaban de entrar dos pescadores que no son de la zona, le proponemos acercarnos con nuestro gomone para ver que tienen, después de charlar un rato con ellos consigue que le vendan un mero de 7Kg, que bajamos a tierra haciendo equilibrios en el dingui. Acabamos la tarde en la terraza de Babi, todos contentos, tomando un Frappe Megala Glico.
Una noche Andrea viene al Lune de Miel con las cervezas que nos ofreció y una botella de vino, cenamos juntos. Otra noche cenamos en el Santippe con Andrea, David y el resto del grupo, unos pescados que cambian a los pescadores de la bahía por un buen vino Italiano, lo regamos todo con un buen Rioja de nuestra bodega particular.
Un día volviendo al Luni vemos un barco con bandera española, paramos a saludar. Se trata de Francisco a bordo del Nekya, ha hecho el viaje sólo desde El Masnou hasta aquí, un fenómeno. Recogerá a la familia para seguir navegando por estas bonitas aguas. Se nos hacen las tantas con una cerveza en la mano, charlando de la Mar y de todos los bonitos rincones que esconde. El conoce muy bien estas aguas y nos dá un montón de información de lugares a visitar, páginas de meteo y mucho más, gracias Francisco por compartir tu experiencia.
Llevamos varios días diciendo, mañana cuando afloje este Norte, que no para de aullar, nos vamos. El Norte no cede, pero el 23 de Julio decidimos levar ancla.

Golfo di Taranto

18 de Julio, estamos navegando con buen viento y a unos seis nudos, todavía queda algo de mar de fondo del viento de estos últimos días, unas olas de 2,5m por el través que hacen la navegación algo incómoda pero nos da igual, nos vamos a Grecia. Tenemos Nisos (Isla) Kerkirá (Corfú) en la proa a unas 130 millas náuticas.
Por la tarde comienza a parar el viento y eso no estaba previsto para el Golfo di Taranto, nos asustaba encontrar los fuertes vientos y mar alta que nos habían explicado y se está parando el viento y la Mar quedando plana. Encendemos motor y recogemos el génova. Ponemos el motor a 2000rpm, esto nos dá un consumo mínimo y velocidad de 4,5 nudos.
Calculamos y tenemos diesel para 8h y a ésta velocidad tardaremos unas 18h, no llegamos si no se levanta el viento que está previsto. Si regresamos dirección Crotone, estamos a unas 35 millas, llegamos siempre y cuando no se levante el viento previsto (si lo hace, lo tenemos mal para llegar), y además perdemos la ventana de buen tiempo e igual tenemos que esperar un par o tres de días en Crotone. Cruzamos los dedos y decidimos continuar, el camino de regreso no está previsto hasta dentro de un par de meses.
Por la tarde se levanta una ligera brisa de norte, que con la velocidad del motor nos da un ligero viento aparente por la amura de babor. Abrimos el génova, subimos la trinqueta y bajamos el motor a 1800rpm. Navegamos a un poquito más de 5 nudos, todavía no llegamos pero va mejorando. Sobre las 3 de la madrugada del 19 de Julio la brisa se establece en viento de NE y al poco rato ya está en 18 nudos, esperamos que no pase de un extremo al otro demasiado rápido. Paramos el motor y comenzamos a correr de verdad, no quitamos ni un cm2 de vela, esto hay que aprovecharlo mientras dure. Sobre las cinco ya estamos por encima de los 6 nudos y con puntas de 7,5 nudos.
Ponemos proa a Nisos Othonoi, es la primera isla Griega del Jónico comenzando por el Norte, parece pequeña y tranquila, ideal para descansar de estos últimos días. Como el viento está cogiendo fuerza, guardamos el génova y rizamos la mayor, Lune de Miel continua su carrera sin perder velocidad hacia su destino.
Sobre las 7 de la mañana del 19 de Julio, poco después del amanecer, vemos la silueta de varias islas por la proa, “Grecia a la vista”. No se si es el momento correcto para hacerlo o no, pero adelantamos los relojes una hora, todos menos el de la mesa de cartas que nos dá GMT. Es la primera vez desde que navegamos en que tenemos que cambiar la hora, hemos hecho algo más de 15º hacia el Este. Esto se merece un chupito de Aquavite Line, ya lo tomaremos cuando el ancla esté bien cogida en Tierras Helénicas.

Fugaz paso por Calabria

16 de Julio, Marina di Lorenzo, pasado Capo del l’Armi. Nos levantamos pronto, estamos fondeados a unos 300 metros de la playa que parece dibujada con una regla, tenemos 180º de resguardo de viento y mar, los otros 180º están a mar abierto…. Por ahora todo tranquilo, nos preparamos el café y unas tostadas mientras vemos como se despierta la playa. Sobre las nueve se aparece también el viento, levamos ancla y nos ponemos a correr en dirección NE. Queremos, en tres días, pasar por Crotone y llegar a Leuca para de ahí y con buena meteo saltar a Kerkirá (Corfú), Grecia.
El viento viene de tierra lo que nos permite ceñir muy rápido y sin ola, esto es genial. Llevamos las dos líneas de pesca tiradas, en 1.100 millas no hemos sacado nada comestible del mar, cuando de repente, en la de la Capitana, parece que a picado algo…. después de pelear un rato saca una melva de unos 800 gr, rápidamente vuelve a tirar el anzuelo, ya tenemos dos comidas aseguradas, vamos a por bingo. En unos minutos subimos otra melva, esta más grande. Ya tenemos la despensa “llena” de sana proteína y omega3. Preparo la mitad de la pequeña melva para la cena, a la plancha con tomatitos verdes y la otra mitad será estofada mañana.
Con la grande nos decidimos a seguir los sabios consejos de nuestro ídolo Xevi, el Navegante Solitario de Badalona, y preparamos conservas con ella, ahí va su receta:
- mantener el barco navegando estable y nunca por debajo de los seis nudos.
- cortar el lomo en trozos del tamaño de los botes a utilizar y hervir durante 40 min.(aprox)
- quitar piel y espinas, limpiar a conciencia los botes (mejor hervir)
- poner en los botes un dedo de aceite y unos granos de pimienta. Introducir todo el pescado posible y rellenar de aceite hasta el borde del recipiente (es divertido hacerlo a seis nudos).
- Cerrar y poner al baño maría.
Pasamos Roccela Ionica a buena velocidad y continuamos hacia el norte. Puntual a las 19h el viento para de golpe, el día anterior hizo lo mismo y como hoy nos ha permitido navegar unas 50 millas . Encendemos el motor y ponemos proa a la playa. En menos de un cuarto de hora llegamos a Borticelo, justo antes del parque natural de Capo Rizzuto. Ayer fondeamos delante de un pequeño camping. La costa es algo monótona y tenemos ganas de llegar a Grecia, por lo que no nos entretenemos mucho.
Vemos un mástil y nos acercamos, terrible, es el de un velero de 50 pies que está varado en la playa. Parece imposible con la calma que reina en estos momentos que algún temporal lo haya podido tirar a la arena. Nos quedamos a 350 metros de la costa con una sonda de 5m.
Me baño, cenamos y aprovechamos para descargar la meteo. Nos han hablado mucho del salto que tenemos por delante, de como se canaliza el viento y de la mar que se forma en el Golfo de Taranto. Lleva bastantes días con el patron de soplar furte durante el día y parar por la noche, la previsión es diferente en dos webs que consultamos, una da una caída de viento mañana y 20 nudos para el 19 de Julio. Vamos justos de diesel y como no lo tenemos claro decidimos acercarnos mañana a Crotone para cargar de todo y ver que pasa…
El 18 de Julio levamos ancla prontito, no hay viento y la Mar plana como un espejo. Avanzamos a motor cerca de la costa para ver el Parque Natural, en las cimas de las montañas hay como 50 molinos de viento, todos parados. Se nos acerca muy rápido una lancha de Carabinieri, ven que llevamos las lineas de pesca recogidas y sin mediar palabra se van en pos de una motora que llevamos una milla por la popa.
Cuando vamos a motor aprovechamos para hacer todas esas cosas que en tierra parecen normales y aquí sólo son posibles cuando hay 220V, cargamos a tope las baterias de todos los dispositivos (teléfonos, ordenadores, focos, radios….), producimos agua potable, aprovecho para cortarme el pelo, etc
Al doblar el Capo Rizzuto encontramos algo de viento, aunque esta vez de cara. Abrimos las velas y comenzamos a hacer bordos para remontar junto con otro velero belga. En los bordos hacia el Oeste no conseguimos, apenas pasar el cabo y apuntar a Crotone, en los que hacemos hacia el Este apuntamos a Antipaxos, una de las islas griegas que queremos ver. Decidido, vamos que nos vamos, este será el último bordo al Oeste en muchos días, 140 millas por la proa. Nos vamos a GRECIA.

Estrecho de Messina!!!!

Estamos navegando a 3 nudos con un viento por la aleta de babor que no llega a los 10 nudos. Delante, las fauces del estrecho de Messina, es mucho lo que hemos leído y lo que nos han contado de éste paso, la verdad es que estamos a la espectativa. Las últimas horas de viaje acompañados de grandes cargos en todas direcciones, ahora completamente solos. Tenemos la meteo (en todos los partes consultados, esta vez los hemos mirado todos) a nuestro favor. No nos fiamos y encendemos el motor al ralentí por si lo necesitamos, está calentito y presto a ayudar. Entramos.
Tenemos la gran torre por el través de estribor y comenzamos a trasluchar, el viento, débil, se pone de norte y cambiamos mayor y génova de amura. El mar está casi plano, sólo un leve rumor del poco viento que hace, y empujados por el nos vamos adentrando poco a poco en la boca del “mostruo”.
Cien metros por delante de nosotros el agua está agitada en una franja de otros cien metros y más allá, calma. Quitamos el automático y nos metemos en ese agua turbulenta, Luni comienza a acelerar, ya vamos a 5 nudos y el viento no ha cambiado. Nosotros procuramos no salirnos de ésta corriente, a los lados se forman remolinos y no qqueremos vernos en uno de ellos. Más que navegando por el mar nos parece estar haciendo aguas bravas por algún río del Pirineo.
Por nuestro estribor se abre un poco el canal y nosotros nos mantenemos siempre a la derecha, no sea que aparezca alguna bestia de hierro. Vemos algo que parece una gran boya, cuando nos acercamos vemos que se trata de una pequeña barca de unos 30 pies con un mástil de más de 15m y a tope de palo dos personas controlando el rumbo de la embarcación, están pescando pez espada y hay unas cuantas de ellas, que espectáculo más vertiginoso.
Nosotros continuamos hacia el sur disfrutando del paisaje, delante ya vemos la silueta de Messina (ciudad que da nombre al estrecho) y su puerto con dos grandes barcos de pasajeros, esto se anima. No sabemos como pero el viento ya está a 18 nudos, y el estrechamiento del canal hace aumentar la corriente, ya vamos a 7 nudos y delante contamos tres ferries cruzando de Sicilia al continente en las dos direcciones, un gran mercante subiendo el estrecho y uno de los dos de pasajeros que inicia la maniobra de salida acompañado del práctico, tres barcos pescando peces espada… esto se anima, nos encontraremos todos en el centro y nosotros ya vamos a 8 nudos, NO queremos ni imaginarnos que debe ser cruzar este estrecho de subida, haciendo bordos y esquivando a todos….
Pasamos este cruce todo lo rápido que podemos y comenzamos, una milla más al sur, a cruzar hacia Calabria.
Cuando llegamos al Capo de l’Armi lo giramos esperando encontrar menos viento y el fondeo que utiliza la gente para esperar que afloje el Norte. El cabo es imponente y ver la luz del faro por la noche indicando la entrada al Estrecho debe poner los pelos de punta. Eso si, el fondeo es una playita desnuda con resguardo sólo de norte y el viento no afloja, sólo rola a Oeste. Como el rumbo es bueno y todavía tenemos Sol, ponemos dos rizos a la mayor y abrimos el génova (que estaba bien guardadito) en forma proporcional a la Mayor y continuamos corriendo.
Cuando el viento para, sobre las 19:30, nos acercamos Marina Caulone donde echamos el ancla en una larga playa. En nuestro primer paso por el Esttrecho, Messina ha sido benévolo con nosotros….

Nuestro paso por las Islas del norte de Sicilia

Curiosamente sólo salir de Zaferano arumbamos directamente a Trapani. Disfrutamos de la costa sur de Cerdeña y del aburrido y peligroso cruce de la bahía de Cagliari. Corremos a 5 nudos y nos cuesta todo el día llegar al Capo Carbonara desde el que vemos ponerse el Sol y aparecer todas las luces que marcan las pequeñas rocas de la zona. Entre estas luces, las de los pesqeros dando vueltas por la zona y los cargos que salen de Cagliari la primera guardia será divertida, suerte que le toca a la Capitana!!!
Sobre las 2.00h de la noche el viento cambia de Sur a Sureste, ya no podemos mantener el rumbo a la gran Isla de Sicilia. No pasa nada, nadie nos espera ahí. Le quitamos 20 grados al piloto y arrumbamos hacia Ústica, una pequeña isla 37 millas al Norte de Palermo, es una Reseva Natural Marina y Patrimonio de la Humanidad. En la guía pone que no hay fondeos y que el puerto es pequeño y normalmente no se encuentra amarre….. como el otro rumbo que nos permite el viento es Túnez, decidimos seguir hacia Ustica.
Vemos salir el Sol por el horizonte y pequeñita aparece la típica silueta de una isla volcánica, nuestro destino. Primer aviso del día, una picada en la caña de popa comienza a silbar, reducimos el andar de Lune de Miel y comenzamos a recuperar hilo, este no tenía mucha hambre y no había mordido bien el anzuelo, se escapa. Un rato más tarde se repite la ceremonia, esta vez la picada es más fuerte y nosotros actuamos con prudencia, primero lo dejamos correr, luego recogemos suavemente hasta que tira de nuevo, recogemos cuando se cansa, en una de éstas da un fuerte tirón que no puedo frenar y comienza a correr, me quedan pocos metros de sedal y voy frenando, la tensión es muy furte y finalmente rompe el hilo, ha ganado la batalla, la pena es que el trofeo que se lleva, además de no acabar en nuestra plancha, es el pulpo que se le quedará clavado, pobrecito.
Apuntamos a Punta Cavazzi y dejamos la isla a sotavento, en los manuales dice que no es lo más seguro pero no queremos quedarnos sin viento ni dar una vuelta demasiado larga. La comenzamos a bordear y vemos que en las guías se quedaban cortos, majestuosos acantilados cortados a cuchillo hasta el mar, laderas verdes con mucha vegetación, pequeñas calas de agua azul turquesa y casi ninguna edificación. En el extremo Oeste está el pequeño puerto de Santa María al que entramos, no, rápido atras que sale el ferri de Ustica Lines a toda máquina, volvemos a entrar, vemos a babor el muelle de los ferries, al fondo (150m) boyas con pequeñas motoras y a estribor 3 veleros, una gran motora, cuaro lanchas de submarinismo y entre todo esto a alguien moviendo los brazos. Nos acercamos un poco y nos hace señales de que queda un hueco para nosotros, algún día tenía que ser la primera vez y ese día es hoy, hay que hechar el ancla en medio de la rada a unos 35m del amarre, acercarse marcha atras hasta la pared y lanzar un par de cabos, todo eso con un viento lateral de 15 nudos!!!!!. Después de abortar el primer intento por un fallo de cálculo, de recoger el fondeo y ver a los de los otros barcos sufrir y gesticular por sus anclas que sólo ellos creen saber dónde estan , el 8 de Julio amarramos en Ústica.
Un puerto precioso, Andrea (el que movía los brazos) y Mauricio se encargan y están al tanto de todo, el amarre con luz y agua 20€ al día (cuanto más veo, más rabia me da como nos tratan en casa). Salimos a pasear y sin darnos cuenta llegamos al otro lado de la isla, volvemos y decidimos cenar en una terraza, pedimos pescado, quizás sea el que se nos escapó esta mañana.
Al día siguiente alquilo unas botellas y vamos a bucear por la zona, espectacular, un mero enorme con tres hilos y anzuelo colgando de la boca, un banco de barracudas y un montón de peces de colores. Por la tarde inflamos el dinghi, bueno lo intento, aparecen Andrea y Mauricio con una botella de inmersión y una manguera, en 5 minutos está inflado a tope, nos vamos de excursión a ver las cuevas, la verde, la azurra, una con una entrada a una sala interior dónde está la imagen del santo patrón de la isla… Aquí el agua ya está calentita, supongo que ya estamos suficientemente lejos de los meteorólogos franceses.
Después de descansar, divertirnos, reponer comida y bebida el 10 de Julio salimos hacia las Eolias. Hemos quedado con Xevi, un Navegante Solitario vecino de Badalona que viene navegando desde Grecia, en Filicudi. No tenemos viento y a motor no corremos mucho. La previsión era que aumentaría pero no… se nos hace tarde y cuando vemos primero Alicudi el sol ya está bajo y se pone llegando a Filicudi. Suerte que los enormes gendarmes del norte de la isla están marcados por un faro, tenemos buenas cartas y el año pasado ya pasamos por aquí. Llegando a la playa, marcada por una potente luz Xevi enciende las suyas y nos guía. Fondeamos a su lado y enseguida viene a nuestro barco a tomar algo para celebrar el encuentro. Orión, su barco, se pone nervioso y comienza, en dirección contraria al resto, a moverse apuntando con su proa a nuestra bañera, parece que también quiera subirse. Tantas son las ganas de saludarnos que tiene que tenemos que separarlo del nuestro empujando con la mano. Decidimos cambiar el fondeo por si por la noche sufre otro arrebato… nos separamos 60 metros, ni que los dos se pongan deacuerdo, llegan. El único inconveniente es que Xevi tendrá que remar más para volver al Orión.
Al día siguiente bajamos a tierra a pasear y comprar verduras para preparar un curry a bordo del Luni y por la “tarde”, después de la siesta, café en el Orión, que se alargará charlando hasta la una de la noche, los navegantes solitarios tienen mucho que contar, y ganas de hacerlo ;) . En un rato Xevi marcha dirección Ústica y nosotros, un día más tarde hacia Vulcano, la fragua de los dioses.
No hay mucha distancia, salimos por la mañana de Filicudi, después de que los Carabinieri nos pidiesen los papeles, dirección Salina para repostar y luego pasamos Lípari para echar el ancla en la rada Este de Vulcano la tarde del 12 de Julio. Que olor tan fuerte a azufre.
Cuando terminamos el fondeo, oh sorpresa, el barco que está a nuestro lado nos es familiar, se trata de Christian, que compró su velero cerca de Barcelona y en Badalona lo pintó y arregló para luego embarcar a su mujer e hijita y dirigirse al Adriático, puerto que será el suyo. Que pequeña que nos parece unas veces esta “Mar nuestra” (y que Grande otras). Cenamos juntos en el Luni.
El día siguientene lo pasamos entre baños y paseos por tierra y el 14 de Julio nos levantamos pronto, con la salida del Sol, y bajamos a tierra con calzado correcto y 4 litros de agua, toca subir a Vulcano, la forja de los dioses dónde se construyó, entre otros, el tridente de Neptuno. En una hora subimos sus 390 metros, no es difícil, camino de arena y la única complicación es, en el último tramo, sortear las chimeneas de vapor sulfuroso que hacen que el aire sea irrespirable y las rocas cercanas tencan un color amarillo intenso. Damos la vuelta al cráter para disfrutar de las vistas y descendemos otra vez a la ciudad dónde nos tomamos un granizado de limón natural con brioche, especialidad de la casa. A las 12h levamos ancla y en una tranquila travesía nos plantamos en Capo Milazzo dónde encontramos un fondeo escondido entre las rocas, genial para pasar la noche.
Pronto por la mañana del 15 de Julio dejamos nuestro fondeo y ponemos rumbo Este, hay poco viento y debemos ayudar a las velas con una punta de motor.
Al rato de navegación vemos las montañas de Calabria, sur de Italia y tierra continental. Llevamos un mes exacto saltando de isla en isla por este trozo de Mar Mediterráneo que parece que aquí se acabe, aunque también se ven al fondo las grandes torres que indican la entrada al Estrecho de Mesina, puerta para nosotros a un nuevo Mediterráneo, que nos ha de conducir a través de aguas desconocidas hacia Grecia, nuestro gran destino para este año. Seguro que nos tiene preparadas grandes emociones….